Be Your Love es una campaña creada por ellas y para ellas, que nace de una necesidad, de un momento, de un basta a los cánones impuestos por la sociedad para reivindicar la belleza exterior, e interior, de todas y cada una de nosotras.

Como mujeres debemos reivindicarnos, amarnos, querernos, conocernos. Sólo si somos capaces de querernos en plenitud podremos querer a los demás. Pero primero has de ser tu misma. Sí, tú. Tal cual eres, como eres. Con todas esas imperfecciones que te hacen perfecta: única.

La campaña está compuesta por un conjunto de fotografías y vídeos realizados en estudio, a diferentes mujeres, de diferentes edades, con el objetivo de lograr transmitir su naturalidad.


Icon #BeYourLove

Desde bien pequeñas nos enseñan a querer a las personas que forman parte de nuestra familia, a querer el lugar donde nacemos… pero no nos enseñan a querernos a nosotras mismas. En el país de donde soy, nacer mujer y vivir como mujer es una gran desgracia. Pero para mí esta desgracia se convirtió en el pasaporte hacia una vida mejor: hacia la felicidad.

Durante la infancia estuve tan ocupada aprendiendo a agradar en todo momento que nunca fui consciente de quien era. Pero llegó un momento en el que paré en seco. Tuve que mirar al pasado para recuperar mi esencia. Y en aquel largo viaje me descubrí como mujer, como mujer india, con un pasado doloroso que debía asimilar, aceptar, querer.

Entonces, en aquel lío de sentimientos, en aquel altibajo del corazón, me encontré conmigo misma. Y como quien se encuentra cara a cara con uno mismo delante del espejo, aprendí a reconocerme. Primero tímida, con miedo, pero a medida que hacía este proceso, fui asimilándolo todo.

Empecé a querer mi piel, con su color moreno tostado que me hacía diferente a las demás, para pasar a descubrir en ella cada cicatriz, cada huella de vivencia, que me explicaban momentos importantes de mi vida.

Me acepté tal como era para poder empezar a quererme. Pero quererse es un camino largo, es un aprendizaje del día a día que desemboca en tener consciencia de una misa para poder aceptarse, para más tarde poder aceptar al resto como son.

Con los años aprendes a quererte, a aceptar el paso del tiempo, los palos en el cuerpo al ir haciéndose mayor. Desde el cuerpo se acaba llegando al alma, y asimilas que si no te preocupas por ella, tu vida no tiene sentido, no vale nada.
Por eso cada día cuando me levanto, después de dar gracias por un nuevo día de existencia, me miro en el espejo y me recuerdo que tengo luz en mi interior, que tengo toda una vida para dar vida, y que he de vivir cada día como un regalo que se me ha dado.

Tan solo así, para mi, tiene sentido quererme: me quiero a través de mis ojos y siempre para dar lo mejor de mi al resto.

Asha Miró

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